Tipos de pruebas de coeficiente intelectual y sus diferencias

El mundo ha cambiado mucho en los últimos años, todos los aspectos de la vida diaria se han visto afectados por una u otra cuestión tecnológica o social. Sin embargo algo que no se modifica es el otorgarle mucho valor a la inteligencia y las capacidades intelectuales.

El poder ser inteligente en sí abre muchas puertas en los caminos de la vida, desde socializar de manera más exitosa hasta tener mejor probabilidades de triunfar en el mercado laboral, inclusive resultar atractivo o atractiva para una persona en concreto. Todos quieren saber realmente qué tan intelectuales se pueden considerar y frecuentemente recurren a pruebas para poder medir el coeficiente intelectual.

Los inicios

Todo comenzó con el interés del británico Francis Galton, quien aplicó una serie de primeras pruebas que a día de hoy no son consideradas o tomadas en cuenta, pero que en su momento sirvieron para sentar las bases de lo que posteriormente serían los test de IQ. Este señor mostraba particular curiosidad en las capacidades intelectuales y en la genética.

En la actualidad

Desde aquel momento mucho ha llovido y hoy en día existen un montón de diferentes tipos de test que ponen a prueba a la persona en sí. Sin embargo todos tienen diferencias, desde el tiempo de duración hasta la edad en que se pueden comenzar a aplicar.

Test Waist

 David Wechsler ideó este método para medir la inteligencia en personas adultas (la edad ideal para aplicarlo por primera vez es 16 años) en donde arroja resultados en varios parámetros, como lo son la comprensión verbal, la memoria de trabajo, el razonamiento perceptivo y la velocidad del procesamiento, todo para al final concluir con el coeficiente total.

Dependiendo de las capacidades y la inteligencia de la persona la sesión se puede extender durante mucho tiempo, unas cuantas horas que después pueden llegar a ameritar otra sesión. No obstante, es una alternativa muy confiable.

Test Stanford – Binet

 Este por el contrario no suele ser aplicado a adultos, sino que más bien está destinado a los más pequeños. Los niños son los protagonistas en esta prueba que al principio permitió asignarles instituciones y programas de educación. Realmente este test es una modificación del de Binet – Simon.

La prueba es bastante confiable, desde siempre ha tenido la intención de detectar cuáles infantes tienen deficiencias muy notorias y cuáles son tan inteligentes que pueden llegar a ser considerados superdotados, y esto lo ha conseguido en la mayoría de los casos con éxito.

Matrices

Esta es una prueba sumamente útil y podríamos decir que “inclusiva” desde cierto punto de vista. Consiste en un test destinado a todo tipo de personas de todas las edades pero con una pequeña condición: problemas de audición. El porqué de esto se encuentra en una característica muy importante, la de no prescindir en ningún punto de vista del habla o de elementos verbales en sí; esto también la hace confiable para personas con cualquier tipo de deficiencias comunicativas o inclusive de idioma. 

Escala de Inteligencia de Reynolds

 Es quizá el más práctico de todos (aunque esto no quiere decir que sea el más confiable) pues el tiempo durante el que se ejecuta suele ser bastante corto: por lo general se termina antes de la primera hora, lo que lo convierte en una excelente opción si no se dispone de mucho tiempo.